El día llegó.
Nuestros lectores emocionados.
Ya habíamos estado con otras autoras y la expectación era máxima.
Violeta llegó al mismo tiempo que los lectores de otras localidades llegábamos al colegio de Puerto de Santa Cruz.
Empezamos la mañana en dos grupos. El primero en poder disfrutar de las ilustraciones y las enseñanzas de Violeta, fueron los mayores, que estuvieron rasgando cartulinas y formando las figuras que la imaginación les hacía ver. Mientras los pequeños estaban realizando un taller. Luego nos intercambiamos después de un descanso donde merendamos y jugamos con los alumnos y alumnas de los otros pueblos del CRA.
Fue una jornada inolvidable.
Muchas gracias, Violeta.

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